(artículo publicado en La Comunicación de las Cosas)

A media tarde del martes me llega un mensaje vía Telegram. Mi amigo Txomin me dice lo siguiente: “Los hay que vivimos obsesionados por los 140 caracteres. Atados. Tratando de cuadrar una frase con sentido, sin cometer faltas de ortografía… y a ser posible con un par de hashtags y una foto. Y de repente te encuentras con un tuit que prescinde de todos los caracteres y lo comunica todo. Y comunica el silencio y el recogimiento y comunica la oración. Y lo que es más difícil… invita al silencio al recogimiento y a la oración. Sin palabras y con una foto. Me descubro ante la gente de comunicación de la Santa Sede”. Cuánta razón. El bueno de Txomin se refiere a este mensaje publicado por el Papa Francisco en su cuenta de Twitter el pasado 4 de octubre.

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Sin texto. Sin palabras. Sin nada accesorio que distraiga de la idea principal. Tan sólo una imagen que habla por sí sola. Y tiene tanto que contar … Ese día el Papa había visitado por sorpresa la localidad italiana de Amatrice, asolada hace unas semanas por un devastador terremoto. Y allí, solo, entre los escombros, decidió orar, en silencio. Nunca una foto dijo más. Y así se compartió en Twitter, siendo el primer mensaje papal sin mensaje. O, mejor dicho, creando un mensaje potente y rompedor: el de la imagen de un Pastor que reza al Padre en medio de la desolación.

Ya hemos hablado en alguna ocasión en este espacio de la gran capacidad comunicativa del Papa Francisco. Una idea repetida esta misma semana por quien fuera durante tantos años su portavoz, el Padre Lombardi: “Con Francisco, los mensajes se entienden más directamente. Y el servicio [de la Oficina de Prensa de la Santa Sede] consiste en ayudar a los diferentes medios, especialmente a los digitales, a recibir rápidamente el mensaje de Francisco, que es particularmente apto para la comunicación actual. Con frases breves, contundentes, con mensajes sencillos. La potencia comunicativa de Francisco tiene algo muy especial. El papa tiene el don de la comunicación”.

Gran parte del mérito de esa potencia comunicativa la tienen también quienes trabajan con él en el área de comunicación, especialmente quienes le ayudan a gestionar su cuenta de Twitter. Como buenos profesionales del sector saben manejar a la perfección los lenguajes mediáticos actuales, y saben de la fuerza comunicativa que tienen los mensajes audiovisuales. Como hicieran los primeros cristianos con las obras de arte, convertidas en una catequesis visual para narrar las virtudes de la fe, los expertos de comunicación del Vaticano han puesto en manos del Papa los medios para que el ciudadano 2.0 comprenda una realidad de siglos. Un mismo mensaje, una nueva forma de comunicarlo. El efecto de una sola imagen, su impacto visual, genera una huella en quien la percibe mucho más profunda que si se intenta explicar o narrar esa misma idea con palabras.

Esa foto nos muestra un Papa cercano, que sufre, que se muestra cercano a quien padece dolor. Esa foto nos lleva a empatizar con él de una forma tan directa que ningún discurso, ninguna homilía, podría sustituirlo. Impacta ver su imagen entre los escombros, el silencio frente al ruido de la devastación. Curiosamente no alcanzamos a ver su cara … porque tampoco hace falta: porque sabemos lo que está haciendo, y porque, también, los de comunicación han sabido respetar ese momento de soledad, de intimidad, de oración… Fotoperiodismo en estado puro, al servicio de la comunicación del Evangelio.

Por eso, me sumo al bueno de Txomin: yo también me descubro ante la gente de la comunicación de la Santa Sede. Queda mucho por mejorar dentro de la comunicación de la Iglesia, pero con gestos como éste creo que vamos en la buena dirección. ¡Sigamos remando!

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Por cierto, hablando del Papa, esta semana también ha tenido tiempo de lanzar un nuevo mensaje en Youtube, que a mí personalmente me ha tocado el corazón. Habla de los periodistas, del respeto a la verdad y del trabajo basado en la ética. ¿Es o no es para quererle?

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