(artículo publicado en Tribuna de Ávila) 

Cuenta la Wikipedia que hace 2016 años, una joven de nombre María recibió un Whatsapp de un tal Arcángel Gabriel. “Vas a ser madre del hijo de Dios, guiño, guiño”, le decía. La joven rápido subió el pulgar para contestar con un gran ‘me gusta’. Sin tiempo que perder, decidió informar a su pareja de este hecho tan curioso y emocionante. Abrió su cuenta de Gmail y escribió aquellas inquietantes palabras de “tenemos que hablar” a su querido José. Él, carpintero de profesión, acudió rápido a su llamada, y atendió a las explicaciones que María le había preparado con una preciosa presentación de Prezi. Pues, como todo el mundo sabe, es más sencillo explicar a tu chico que vas a quedarte embarazada del Espíritu Santo con imágenes y música.

Ambos decidieron ponerse en camino para viajar a Belén y ser censados allí antes de nacer la criatura. Tras calcular la ruta en Google Maps, quisieron compartir un borrico en Bla Bla Car, pero finalmente terminaron adquiriendo uno de segunda mano en Wallapop. José, feliz por el acontecimiento que iba a tener lugar, iba tuiteando cada momento a sus más de 100.000 seguidores, mientras María consultaba webs de maternidad durante el trayecto. Al llegar a Belén, buscaron en Trivago un alojamiento sencillo y económico, pero, dadas las fechas en las que se encontraban, la búsqueda no obtuvo resultados. Preocupado por cómo resolver este contratiempo, José explicó su situación en el foro de “No eres de Belén si no …”, y los usuarios le hablaron de un pequeño pesebre que estaba libre. No es que tuviera muchas estrellas en las valoraciones de los clientes, pero tendría que servir, pues el parto estaba cerca.

Al llegar al pesebre, en el que habitaban un buey y una mula, José comenzó una retransmisión en Periscope para compartir con sus amigos aquellos momentos de nervios y expectación. Pero tuvo que cortar pronto: el Niño acababa de nacer. Y, como todo el mundo sabe, nada mejor para comunicar un nacimiento que ponerlo en tu muro de Facebook. En menos de un minuto, José había acumulado más de un millón de ‘me gusta’ y dos millones de ‘me encanta’ de todo el mundo. Tan sólo había una cara agria en las reacciones de su publicación: la de un tal Herodes.

Como el contenido del post de José se hizo viral, a un pastor de la zona se le ocurrió la idea de crear un evento, también en Facebook, bajo el nombre “Vayamos al portal”. Tras tener la confirmación de asistencia de cientos de paisanos del lugar, una gran peregrinación de pastores llegó hasta el pesebre para conocer a ese niño que se había vuelto tan famoso en la Red. Traían consigo comida, riquísimas recetas que habían copiado a su youtuber favorita. También algunos juguetes DIY que habían elaborado ellos mismos con sencillos tutoriales.

El portalcillo se llenó de lugareños, quienes, smartphone en mano, no dudaron en hacerse miles de selfies con María, José y el Niño. Selfies que inundaron las redes sociales con el hashtag #JesúsHaNacido. Incluso se atrevieron a hacer un ‘mannequin challenge’, aunque la mula y el buey no estaban muy por la labor de quedarse quietos … María estaba asombrada de ver pasar tanta gente por el portal. Pero ya se sabe: el poder viralizador de las redes.

 

La noticia del nacimiento del Mesías prometido siguió recorriendo todo Internet. Tanto es así, que a tres Reyes del lejano Oriente les llamó la atención ese trending topic del 25 de diciembre: #JesúsHaNacido. Rápidamente, se pusieron en camino. Se pusieron las mejores galas que habían conseguido a buen precio gracias a una rebajita en Chicfy (¡claro que sí, guapi!), montaron en sus camellos y emprendieron la ruta con las indicaciones de su TomTom estrella. A medio camino, uno de ellos se dio cuenta de que presentarse así, sin más, ante el Niño, no iba a quedar muy bien. Así que pulsó su aplicación de Amazon, y enseguida encargaron tres presentes muy ‘cool’ en aquel momento: oro, incienso y mirra. El paquete, como era de esperar en estas fechas, se retrasó un poco, así que los tres monarcas no pudieron visitar al pequeño hasta una semana y media después, alrededor del 6 de enero.

Pero llegar, llegaron. Y adorarle, le adoraron. Le dejaron sus regalos e inmortalizaron en momento en su Instagram: “En Belén, con el Mesías #YaVienenLosReyes”. Y emprendieron el camino de regreso, no sin antes variar su ruta en el navegador, advertidos por Telegram de que el tal Herodes quería verlos de nuevo para un asunto turbio …

Y allí se quedaron, María, José y el Niño. Tranquilitos en el portal después de días de ajetreo propiciado por tantos avisos en las redes, tantos selfies, tantas visitas. Y fue aquí, en la tranquilidad del pesebre, donde comenzó su verdadera historia: esa que no se cuenta en la Red (¿o sí?), sino que se vive desde el corazón.

P.D. ¡Feliz Navidad, amigos lectores del blog!

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