Un RT contra el silencio cómplice

(artículo publicado en Tribuna de Ávila) 

Hace unas décadas, los canales de televisión realizaban multitud de gestos, programas y llamamientos considerados “de utilidad pública”. Eran mensajes a través de los cuales se pedía a la población que hiciese una donación de sangre, apadrinase a un niño o estuviera atenta por si veía a alguna persona extraviada con ciertas características. Hoy en día, las redes sociales han reemplazado ese rol, y aparentemente lo han hecho con más eficiencia que antes. Porque mientras que conseguir el apoyo de la gente costaba muchos mensajes, hacer un RT para una necesidad social u obra benéfica resulta casi automático. Y ese mensaje se viraliza con rapidez.

El hecho de que las redes sociales consigan motivar a sus seguidores para colaborar con ciertas causas no sólo llama la atención, sino que genera además la reacción de los medios tradicionales que sienten la obligación de sumarse a la cruzada. Éste ha sido el caso de la iniciativa “Efecto Acogida”, que surgió de forma espontánea hace poco más de una semana.

Pongámonos en situación. Una fuerte ola de frío nos deja una consecuencia dramática: las terribles condiciones en las que malviven los refugiados que han dejado atrás sus hogares huyendo de la guerra y el terrorismo. Niños entre mantas, colas de personas en la nieve aguardando por un plato de sopa, duchas improvisadas en bidones que no son capaces de combatir las gélidas temperaturas. Imágenes desgarradoras. ¿Y Europa? Como en otras ocasiones, mira hacia otro lado, sin tomar una clara postura al respecto. Impasible.

Ante esta situación, el segundo fin de semana de enero, un grupo de católicos españoles crea un grupo en Twitter, y más tarde en Whatsapp. En él se encuentran personas de muy diversa procedencia: profesores universitarios, periodistas, sacerdotes, padres de familia. Todos coinciden en la misma idea: “¡No podemos permanecer callados!”. Así nace “Efecto Acogida” (la antísesis del “efecto llamada”, al que tantos temen erróneamente). Primero surge la cuenta de Twitter; y la tarde del 15 de enero, el hashtag que se convierte por sorpresa en ‘trending topic’, uno de los temas más comentados del día, superando incluso al omnipresente fútbol y a cierto reality de famosos.

¿Y qué es “Efecto Acogida”? Ante todo, una llamada, una reflexión en voz alta, una pretensión de no silenciar los dramas humanos. Como ellos mismos cuentan, no tienen otra intención “que llamar a las conciencias de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, creyentes y no creyentes, y llamar a la implicación en las movilizaciones que distintas entidades y organizaciones de la sociedad civil están realizando de cara a presionar a los gobiernos. El drama que estamos viviendo pone en cuestión la humanidad de nuestra Sociedad. Los seres humanos necesitan, necesitamos, otras respuestas”. Es posible que sea la primera vez en la Historia más reciente que un grupo tan heterogéneo de católicos une sus fuerzas para seguir un mismo camino juntos: el de la solidaridad.

Viendo la repercusión que tienen en las redes, dan el salto a la web www.efectoacogida.org. Allí publican sus intenciones en forma de manifiesto, con sus planteamientos y sus peticiones a los países europeos para paliar esta terrible situación. Y van más allá, ofreciendo la posibilidad de que, quienes visiten la web, firmen la petición, mostrando su apoyo a la misma. A día de hoy superan las 3000 adhesiones. Y siguen sumando.

¿Tienen pretensión política? Ninguna. ¿Quieren recaudar fondos? Tampoco está en su idea original. Tan sólo piden reflexión, oración, compartir una misma idea. Para que, como ha señalado el Papa Francisco en no pocas ocasiones, superemos el mal endémico de la sociedad del siglo XXI: la “globalización de la indiferencia”.

Es el caso más reciente que demuestra cómo Internet y las redes sociales están propiciando un nuevo tipo de participación ciudadana, un nuevo tipo de ciudadanía más activa y comprometida con los problemas sociales. Firmar una petición o sumarse a eventos virtuales para apoyar alguna organización son algunos de los nuevos canales que se nos presentan para hacernos partícipes del cambio social. Muchas veces se habla de ‘democracia 2.0’ o ‘ciudadanía 2.0’ para explicar esta nueva forma de participación a través de Internet. Yo creo que simplemente se trata de abrir los ojos al compromiso, la boca a la denuncia, las manos a la ayuda, para conseguir reforzar y mejorar la democracia ya existente. Ahora tan sólo queda esperar a que esta solidaridad nacida de un entorno virtual traspase de pleno al mundo real y se convierta en acciones efectivas y concretas. Por el bien de todos.

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