¿Videojuegos para enseñar Religión? ¿Por qué no?

artículo publicado en Tribuna de Ávila) 

Le conocí por casualidad hace un par de años. Virtualmente hablando. Me encontré en Twitter con aquel a quien llamaban “el cura rapero” por pura curiosidad. Poco a poco descubrí que, además de transmitir la fe a través del rap, tenía un especial interés en la evangelización digital y en la innovación educativa. Detrás de @smdani se encuentra Daniel Pajuelo, sacerdote marianista. Ingeniero informático para más señas. Y, a mi juicio, el creador de una de las propuestas más rompedoras que he podido escuchar en años: introducir Minecraft en clase de Religión.

Para neófitos en la materia: ‘Minecraft’ es un videojuego que arrasa sobre todo entre niños de 8 a 12 años. Se trata de un mundo virtual, con sus propias reglas, en el que el objetivo último es construir, edificar, crear. Un juego que, en definitiva, permite promover la creatividad de estos niños, que en esas edades está más a flor de piel que nunca.

Daniel constató lo complicado que es hoy en día que los jóvenes te escuchen, que conecten, que te sigan. En su afán por fomentar esa indispensable relación entre el maestro y el alumno, investigó qué podría interesar a los jóvenes de hoy en día para conseguir captar su atención. Así constató la locura que existía con este juego. En verano de 2015, su sobrino de seis años le enseñó a jugar y le descubrió todo un mundo de posibilidades. Fue entonces cuando, como  si de un dibujo animado se tratara, a Daniel se le encendió una bombilla cargada de ideas, pues se dio cuenta de la capacidad del juego para llamar la atención, para canalizar su creatividad, y para crear todo un mundo a partir de la subjetividad del propio niño.

Con gran ilusión se puso a trabajar con una programación que permitiera adaptar parte del contenido del videojuego al currículo de Religión de 1º de ESO. … y surgió el bombazo. Imagino la cara del director de su colegio cuando le hizo esta propuesta …

Porque, a priori, ¿qué tiene que ver ‘Minecraft’ con la clase de Religión? Algunos pueden pensar que un videojuego, más que enseñar, lo que hace es entretener y distraer. Por eso el planteamiento debe ser otro: crear un proyecto con varias áreas, y una de ellas es la construcción de un templo católico. Así de simple, así de llamativo. De esta forma, los alumnos conocen los elementos que existen en las iglesias y ermitas, saben su significado y por qué están ahí. “Y es importante porque, a través del conocimiento, podemos dar un salto al respeto hacia la cultura cristiana y comprender su impacto en la sociedad”, cuenta Daniel.

El proyecto comienza con la explicación teórica en clase, seguida de una excursión a una iglesia, donde los alumnos deben entrevistarse con el párroco para tomar sus propios apuntes sobre aquellos elementos que ven en persona. Después plasman en papel un boceto de la que será su construcción … ¡y comienza el juego! Por parejas construyen el templo, y al final graban un ‘gameplay’: un pequeño video en el que ellos mismos explican en Youtube cómo juegan y cómo han desarrollado su proyecto. Implica también, por tanto, un desarrollo de las competencias lingüísticas y comunicativas del alumno. Todo un acierto.

Y toda una revolución. La propuesta de Daniel causó tanta expectación, que hasta Microsoft ha llegado a interesarse por el proyecto. De hecho, el CEO mundial de la compañía visitó el colegio en Madrid el pasado año, lo cual supuso todo un acontecimiento para la comunidad educativa del centro y un espaldarazo a la revolucionaria idea de Daniel. “Quedó muy impactado, y nos habló la de importancia de la educación que busca innovar para cambiar el mundo. Incluso comentó entre sus empleados que había tenido una nueva visión de Microsoft, no sólo como una empresa que genera útiles para la sociedad actual, sino que es capaz de conciliar lo más tradicional con lo más moderno”. Es la conclusión a la que llegó uno de los peces gordos mundiales de la tecnología al ver este proyecto en la clase de Religión de un colegio de Madrid, en una asignatura que muchas veces se infravalora, pero que tiene tantas posibilidades como queramos otorgarle.

Y de la clase de Religión … a Colombia. Porque Daniel ha participado en un hermanamiento pedagógico entre su colegio y un orfanato de niños discapacitados en Bogotá, a través del videojuego ‘Minecraft’. Chicos que están postrados en cama, muchos con parálisis importantes. Han adaptado las máquinas para que pudieran acceder al juego: juegan a ‘Minecraft’ con los pies o con sensores que detectan el movimiento de los ojos. “Los que tienen discapacidades mentales les ayuda a tener habilidades cognitivas y los que están en riesgo de exclusión social mejoran sus conocimiento del mundo digital”. Al final, lo que consiguen es que tengan contacto con otros chicos, tener relaciones sociales a través del propio ‘Minecraft’. Un proyecto que ya es una realidad desde el pasado verano, y que se ha bautizado como “Ciudad esperanza”.

Y esto es, simple y llanamente, innovar. Abrir las puertas a todas las posibilidades que ofrece la tecnología. También en la clase de Religión, por supuesto. Porque la tradición jamás estará reñida con la modernidad. El mensaje sigue siendo el mismo, pero se trata de adaptarse a los tiempos, de conectar, de enganchar, de ser capaces de interesar. Y Daniel, @smdani, lo ha conseguido.

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