Emergencias bajo control en la Red

(artículo publicado en Tribuna de Ávila) 

Las redes sociales han revolucionado la manera en la que nos comunicamos. Se han configurado en una plataforma muy potente y práctica, cuyo uso puede ser extremadamente útil si sabe gestionarse adecuadamente en situaciones concretas. En este caso, quiero referirme a los beneficios de una adecuada comunicación 2.0 en situaciones de emergencia.

Las redes sociales se han convertido en una herramienta más de trabajo para los equipos de emergencia. Se utilizan como medios para avisar a la población de forma inmediata, se dan consejos de autoprotección, se informa e incluso se da confianza y seguridad al ciudadano. Incuso estas redes han creado herramientas para cuando nos encontramos en situaciones críticas (como Twitter Alerts o el botón “Safety Check” de Facebook). Y es que son conscientes de que las personas durante una emergencia vamos a acudir a los medios que tenemos a mano y que usamos de manera frecuente: el móvil y las redes sociales.

El último caso, por desgracia, lo vivimos hace unos días con el atentado de Londres. Cuando media España estaba pendiente de lo que hacía el Madrid en Champions, los que oteaban Twitter con el rabillo del ojo pronto se percataron de que algo estaba sucediendo en la capital inglesa. Sobra decir que se multiplicaron hasta el infinito las publicaciones de testigos que vivieron los ataques en primera persona, las fotos y videos de los momentos clave, etc. Pero lo verdaderamente destacable es la aparición de Scotland Yard (la policía británica) en la red del pajarito azul. Rápidamente gestionaron la información, ofreciendo los datos de que disponían, y avisando a la población de que, más allá de lo que pudieran ver u oír por fuentes poco fiables, estuvieran atentos a su perfil para conocer la última hora de primera mano. Ejemplo de buena práctica de gestión de crisis: ya no sale el portavoz en rueda de prensa para contar las novedades, sino que éstas se van publicando en tiempo real a través de las redes, haciendo frente a aquellas informaciones que no corresponden a la realidad.

Porque sí: no todas las publicaciones que aparecen en redes sociales tras un suceso de tal magnitud son verdaderas. Hay que recordar que cualquiera puede publicar en Twitter o Facebook. Cualquiera. Lo han llamado “periodismo ciudadano”. Creo que es un error. No por tener un perfil uno se convierte automáticamente en reportero. Yo tengo harina, levadura y agua en mi casa, pero no me considero “panadera ciudadana”. Debemos reivindicar la figura profesional del periodista, que publica también en redes sociales sabiendo que debe corroborar sus fuentes. Ahí, y sólo ahí, estas nuevas plataformas de comunicación se configuran como servicio público.

Con esta democratización mal entendida de la información existe además un problema añadido: ¿dónde está el límite a la libertad de información y dónde colisiona con el derecho a la seguridad? Móvil en mano, estamos asistiendo a las retransmisiones en directo de lo que ocurre en cada lugar del mundo. Correcto, estamos más informados, puedes pensar. Más bien, lo que genera es exceso de ruido, y proporciona demasiada información para quien quiera utilizarla con fines terroristas, por ejemplo. En estos casos, prima el “menos es más”. Así lo entendió la policía belga hace unos meses, en plena operación antiterrorista en Bruselas: a través de su cuenta de Twitter, pidió tanto a periodistas como a ciudadanos en general que dejaran de publicar fotos y dar detalles de las acciones policiales de las que eran testigos para no obstaculizarlas. Y, de pronto, la red se llenó… de gatos: cualquier tuit que se buscase sobre lo con las etiquetas #Bruxelles o #BrusselsLockedDown, iba acompañado de una foto, un ‘gif’ o un vídeo de gatitos. Nada de imágenes que pudieran dar pistas a los terroristas. El pueblo ayudando a los cuerpos de seguridad a través de las redes. Sencillamente genial.

Casos como estos, en los que quedan plenamente demostrados los beneficios de utilizar las redes sociales en este tipo de situaciones, es cuando echo de menos la cuenta de Emergencias Ávila. Un perfil que nos mantenía informados en tiempo real de cuanto ocurría en la ciudad, que sabía dar respuestas resolutivas, y que proporcionaba excelentes consejos de seguridad en momentos de grandes concentraciones de personas. A mi parecer, un modelo impecable de comunicación. Quizá con aspectos que se podrían mejorar, como nos pasa a todos, pero que aportaba un servicio impagable. Ahora, permanece en silencio desde hace casi un año. Supongo que sus razones tendrían quienes llegaron a tal decisión, aunque no nos hayan quedado excesivamente claras. Ojalá se retome la cuenta, con rigor, profesionalidad y personal cualificado, si es lo que se demanda. Pero que retome su puesto en el ciberespacio. Ávila estaría así en la misma línea que muchos servicios de emergencias y seguridad no sólo de España, sino del mundo entero. No perdamos esa oportunidad.

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