Tirando de ingenio para rechazar llamadas comerciales

(artículo publicado en Tribuna de Ávila) 

Tienen respuesta para todo. Insisten hasta la saciedad y no aceptan un ‘no’ por respuesta.

Llaman a la hora de la siesta, cuando estás dando de comer a tu hijo pequeño. Y claro, nuestra paciencia tiene un límite y saltamos. ¡Vaya si saltamos!

Al hilo de mi artículo de la semana pasada sobre las dificultades de realizar gestiones telefónicas, surgió en Twitter la idea de hablar de cómo respondemos frente al ‘acoso’ de los comerciales de operadoras de telefonía, banca o similares.

Vaya por delante que esto no es una crítica hacia los teleoperadores en sí. A fin de cuentas, ellos solo hacen lo que les piden en sus empresas. De hecho, en estas conversaciones tuiteras de esta semana me han puesto al corriente de la presión bajo la que están trabajando con un sueldo más bien escaso: hay sitios donde graban sus llamadas para ver cómo responden, a algunos hasta les controlan el tiempo que pasan en el baño, y ni siquiera son en muchos casos quienes eligen a quién llamar, pues hay  empresas de telemarketing cuentan con ordenadores que emiten llamadas automáticas.

Por eso, la queja no es hacia quien ejecuta las reglas del juego del marketing telefónico, sino para quien las pone, que debe de pensar que cansar hasta la saciedad es una buena idea. Quizá deberían replantearse sus estrategias de venta y así evitarían que el cliente tenga que recurrir a artimañas.

En todo caso, estamos en verano, intentando relajarnos, así que vamos a tirar un poquito de humor. Pedí por Twitter vuestra ayuda para saber cómo era la actitud que mostramos cada uno de nosotros cuando recibimos este tipo de llamadas. La respuesta ha sido abrumadora (¡gracias a todos!), y esta es una recopilación de las más ingeniosas que he recibido:

  • La que entiende la situación del trabajador: “Les digo que no puedo atenderles y que no es momento de llamar. Procuro ser amable, el operador no tiene culpa”. “Pues yo escucho 1 minuto y después les agradezco la llamada y les digo que no me interesa. Me da penita. Hacen su trabajo”.
  • La que lo intenta … pero no lo consigue: “Respondo lo más cordialmente que puedo, si el momento lo permite. Pero a veces me lo ponen difícil. Son estrategias algo agresivas”.
  • La más efectiva: “Apúntate en las listas Robinson. Mano de santo, hace años que no me llaman”. [Nota: la Lista Robinson sirve precisamente para indicar a estas empresas que un particular no desea ser “importunado” con sus llamadas]
  • Diálogo de besugos: “- Perdona, no me interesa. – ¡Pero si aún no le he ofrecido nada! –Ya, pero seguro que no me interesa. Que tenga una agradable siesta sin interrupciones”.
  • El típico fallo de cobertura tonto: “- ¿Si?… Si……… Si…….. Si……. No”
  • Estrategia avestruz: “Cuelgo. Si vuelve a llamar lo meto en teléfonos bloqueados y palante”
  • Rechazo y actúo: “Yo suelo decir directamente que no me interesa, y que no son horas. Me he apuntado a una lista para que no me llamen más los operadores”
  • Por pedir que no quede: “Ya les tengo dicho que si no me ofrecen casa y coche y unas vacaciones ninguna oferta me interesa”.
  • Dando lástima: “Les digo que estamos velando a un fallecido. ¡Es genial su corte!”
  • La excusa del robo: “Pues mire usted, yo soy un ladrón que ha entrado a esta casa y no debería haber cogido el teléfono”.
  • Estrategias divinas: “Una vez le dije a uno que tenía prisa, que entraba en misa (era cierto), y ¡no supo qué responder!”
  • Excusez – moi?: “Hablar francés. Con mucha amabilidad y educación. Pero francés”.
  • Han llamado donde no debían: “Pues si le dices que es el cementerio, ¡cuelgan enseguida!”
  • K.O. técnico por aburrimiento: “Les contesto educadamente y les dejo en espera como te hacen ellos. Cuando se aburren y cuelgan, cuelgo yo. Con dos o tres veces que lo haga seguidos tengo descanso para unos meses”.
  • Entre bomberos no hay que pisarse la manguera: “Suelo decir que en ese momento no les puedo atender. Si insisten les digo que trabajo para la competencia y que no quiero perder mi trabajo”.
  • Siempre happy: “Muy educado, exagero mi felicidad y fidelidad, y les digo que llevo años contentísimo con mi operador, con descuentos y paseos gratis en unicornio”.

Y dejo la mejor para el final. Esta me la ha pasado un amigo por WhatsApp. Insuperable: “- ¿Está D. Domingo? – Sí, claro – Le llamamos de Orange (o Movistar, o Jazztel, o la que sea). – Muy bien, ¿qué se les ofrece? Y en ese momento, activas el altavoz del móvil y lo pones al lado de la tele. Preferiblemente el “Sálvame” o una telenovela. En ocasiones llaman dos veces… pero nunca tres. Deben marcar alguna opción que dice ‘este es un capullo, no volver a llamar”.

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