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Apostando por una necesaria alfabetización digital

Es algo más que obvio afirmar que las nuevas tecnologías se han introducido en muchas facetas de nuestras vidas. Pero es igual de cierto que, tanto individuos como organizaciones, hemos tenido que reaccionar a este hito de manera rápida y, en ocasiones, imprecisa e improvisada. Formar parte de la llamada “sociedad de la información” no implica que todos los ciudadanos cuenten con las nociones y posibilidades necesarias para utilizar las nuevas tecnologías con el fin de comunicarse de forma correcta. Por eso, hoy más que nunca, es necesario reivindicar una coherente alfabetización y/o educación digital.

El ritmo de crecimiento e innovación tecnológica es brutal, y no va a detenerse. Esto nos obliga a tomar medidas preventivas para no aumentar ya más la “brecha digital”, esto es, la distancia entre aquellos que pueden considerarse nativos digitales (Generación Z), los inmigrantes digitales (millenials), y aquellos que no están alfabetizados ni pueden hacerlo por las razones que sean.

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WhatsApp como medio de comunicación

(artículo publicado en Tribuna de Ávila)

Cuando empecé a escribir este blog, muchos de mis amigos me preguntaron por qué les llegaba cada semana un WhatsApp con el contenido del artículo que había escrito.

Muchos agradecieron el hecho de que compartiera por esta vía mis textos, y otros tantos se extrañaban de que utilizara esta app como una suerte de publicidad para mis publicaciones. El hecho es que, un año después, tengo constancia de que muchos de esos mensajes que reciben mis contactos son plenamente efectivos, pues suelen pinchar en el enlace para leer mis reflexiones. Sea por curiosidad o por verdadero interés, el hecho es que funciona.

Nadie ve extraño que se difunda nuestra actividad profesional en Twitter, LinkedIn o Facebook. Sin embargo, aún llama la atención usar WhatsApp como herramienta de comunicación profesional, de empresa o de marketing, ya que lo asociamos a algo privado (y así es, de hecho). Sea como fuere, esta es una práctica cada vez más extendida en la comunicación 3.0. Y no sólo por particulares, como es mi caso, sino por grandes medios de comunicación. Muchos periódicos, radios e incluso informativos de televisión dejan un teléfono de contacto para que su audiencia pueda solicitar que le lleguen mesajes vía WhatsApp con las últimas noticias.

Esta nueva forma de comunicación a través de mensajería instantánea por parte de los medios es bastante reciente. En 2014, la cadena de televisión británica Channel 4 empezó a usar esta vía para informar de la cobertura de la histórica votación de independencia de Escocia. El material iba a ser difundido a través de WhatsApp con la esperanza de involucrar a los jóvenes que votaban por primera vez. El experimento resultó un éxito, y ha sido imitado hasta la saciedad.

Los grandes holdings de comunicación se van dando cuenta que, bien utilizada y con un objetivo claro, les puede resultar tremendamente útil como una vía alternativa de distribución de información para la audiencia. Porque a nadie se le escapa un hecho fundamental: cada vez nos informamos más a través de esta aplicación. WhatsApp se ha abierto un hueco importante en la forma en la que la gente descubre, debate y comparte las noticias. Tras Facebook y YouTube, es la vía por la que más información se consume en todo el mundo; incluso por delante de Twitter. Son las conclusiones de un estudio publicado por “Reuters Institute for the Study of Journalism”, con datos de 34 países.

Esto, claro está, conlleva un peligro evidente en la era de la postverdad, y es que no todo lo que se comparte por WhatsApp es real. Bien sea por desconocimiento, o bien de manera intencionada, cada día proliferan más y más bulos a través de esta vía, que generan una viralización casi instantánea y prácticamente imposible de frenar. Ante esto, como siempre, es necesaria una mentalidad crítica y un acceso directo a las fuentes que puedan confirmar o desmentir el hecho compartido.

Pero, ¿dónde está el límite en esta forma de comunicación que salta de la privacidad de una conversación a un nuevo modo de información? Hay una premisa bien clara: no ser invasivo. Recibir spam en el correo electrónico es tremendamente molesto, pero ni punto de comparación con recibir cientos de WhatsApp diarios en momentos inoportunos. Por tanto, empresarialmente hablando, se deben usar de forma muy limitada (yo diría que máximo dos al día) y siempre facilitar mecanismos para que el usuario pueda darse de baja del servicio si no le interesa.

Teniendo en cuenta esta norma básica, el uso de WhatsApp por parte de un medio de comunicación puede ser altamente efectivo. En primer lugar, porque permite al medio dirigirse directamente a su público objetivo, con una estrategia directa al mismo. Además, permite crear un vínculo más estrecho con su audiencia, al ser una comunicación casi de persona a persona, consiguiendo así generar un sentimiento de pertenencia a una comunidad: la del medio en cuestión. En medios más concretos, como la radio o la televisión, implican directamente al espectador u oyente, que puede sentirse partícipe de la programación al tener a su alcance una posibilidad directa de intervenir en la misma. Y, por supuesto, ofrece al medio esa inmediatez propia de la generación actual, que quiere y necesita estar informada al momento y con la facilidad de recibir dicha información en su propio dispositivo móvil.

Seguiremos viendo nuevas formas de explotar esta herramienta por parte de los medios, que han encontrado en WhatsApp (por el momento) un filón para difundir su trabajo de forma gratuita, viral y efectiva.

Publicado en Aplicaciones, Internet

¡Aprovéchate de tu cuenta de Google!

(artículo publicado en La comunicación de las cosas)

¿Qué sería de nosotros sin Google? El eterno buscador que nos alegra cada mañana con sus doodles temáticos, y que hace más fácil cualquier búsqueda en la red, ha crecido en los últimos años a pasos agigantados. Ya no sabemos movernos on line sin él. Adquieres un móvil o una Tablet Android y ahí están, miles de aplicaciones preinstaladas, todas bajo el sello de la empresa californiana. Indispensable tener una cuenta en Google Play para las aplicaciones. Indispensable el Google Maps, que se ha comido a los GPS de los coches. E indispensable esa cuenta de Gmail, que parece una llave maestra de cualquier contenido. Prácticamente no existen límites de lo que podemos hacer con una cuenta de Google. A modo del Gran Hermano de Orgwell, parece que nos tiene controlados, hagamos lo que hagamos. Así que, si no podemos con el enemigo, ¡unámonos a él! Aprendamos a usar el mayor partido posible de las funcionalidades que Google nos impone (perdón, nos brinda). Podemos sintetizar las principales con esta infografía de Educators Technology:

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  • Google Docs: Nos permite crear y compartir documentos, hojas de cálculo, presentaciones. Como el Office de toda la vida, pero versión Google
  • Google +: Aún estoy por cogerle el punto. Se supone que iba a ser “la gran red social”, pero se ha quedado en una promesa aún por realizar. Es cierto que es una de las que más usuarios tiene, pero, claro, teniendo en cuenta que es “obligatorio” tener una al abrir tu cuenta en Google …
  • Google Calendar: defenestrador de las antiguas PDAs. Con esta aplicación tenemos en nuestra mano una perfecta agenda personal, con citas, alarmas, cumpleaños, … Muy completa si además la unimos con nuestra cuenta de Facebook. Además, hay aplicaciones que permiten guardar los eventos de una determinada empresa en tu propio calendario, configurando así una alarma personal para dicho evento.
  • Gmail: la joya de la corona. ¿Quién no tiene una cuenta de Gmail? Almacenamiento casi ilimitado, rapidez de conexión, sencilla interfaz. La llave maestra para acceder a miles de aplicaciones, juegos y funcionalidades del universo Google.
  • Youtube: Sí, la gran plataforma de vídeos es propiedad de Google. Poco más que decir.
  • Blogger: editor de blogs por excelencias, no pasa por sus mejores momentos. Se ha quedado un tanto atrasado en diseño y funcionalidad. Pero, eso sí, tiene un mejor posicionamiento SEO que otras plataformas (lógico: Google posiciona mejor lo que tiene que ver con Google).
  • Google Wallet: plataforma de pago. Poco desarrollada. Creo que, más allá de las aplicaciones de Google Play (como el pago del Whatsapp), no le veo mucho recorrido. Paypal se sigue llevando la palma.
  • Picasa: De nuevo, estamos ante un “quiero y no puedo”. Prometía mucho, pero se quedó corta. Esta plataforma de edición y almacenamiento de imágenes ha sido absorvida por su “hermana” Google Fotos, más práctica y fácil de utilizar.
  • Reader: gestor de contenido sindicado RSS, perfecto para blogs
  • Android: en este mundo, o eres de Apple, o eres de Android. Si te decantas por este último, que sepas que Google es su dueño, creador, diseñador, desarrollador. Estás avisado.