Publicado en Aplicaciones, Comunicación on line, Niños y jóvenes, Nuevas Tecnologías, Redes Sociales

Apostando por una necesaria alfabetización digital

Es algo más que obvio afirmar que las nuevas tecnologías se han introducido en muchas facetas de nuestras vidas. Pero es igual de cierto que, tanto individuos como organizaciones, hemos tenido que reaccionar a este hito de manera rápida y, en ocasiones, imprecisa e improvisada. Formar parte de la llamada “sociedad de la información” no implica que todos los ciudadanos cuenten con las nociones y posibilidades necesarias para utilizar las nuevas tecnologías con el fin de comunicarse de forma correcta. Por eso, hoy más que nunca, es necesario reivindicar una coherente alfabetización y/o educación digital.

El ritmo de crecimiento e innovación tecnológica es brutal, y no va a detenerse. Esto nos obliga a tomar medidas preventivas para no aumentar ya más la “brecha digital”, esto es, la distancia entre aquellos que pueden considerarse nativos digitales (Generación Z), los inmigrantes digitales (millenials), y aquellos que no están alfabetizados ni pueden hacerlo por las razones que sean.

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Publicado en Comunicación on line, Internet, Twitter

‘Cuñados 2.0’

Me he comprado un coche azul. Tiene cuatro ruedas y un volante, y me sirve para llegar cada día al trabajo. Cuando se lo comenté a mi buen amigo Txomin, me respondió que con el dinero que me había gastado en su compra podría haber ayudado a los más desfavorecidos. Plaf. Menos mal que le conozco y sé que lo decía por algo muy concreto. Fue entonces cuando me envió la imagen que encabeza este artículo … Sigue leyendo “‘Cuñados 2.0’”

Publicado en Comunicación on line, Iglesia, Redes Sociales

¿Cómo detectar `fake news’ sobre la Iglesia Católica?

Ni la Iglesia va a pedir un certificado de virginidad para poder casarse, ni el Papa sale del Vaticano cada noche camuflado de “cura raso”, ni el Obispo de Albacete se llama Fernando Hierro, y mucho menos ha dicho que la homosexualidad “se cura a base de hostias” (sic). Quienes trabajamos en la comunicación de la Iglesia nos enfrentamos cada semana a este tipo de desinformaciones malintencionadas. Y es que los bulos son el pan nuestro de cada día, valga la sacra expresión en este contexto. Sigue leyendo “¿Cómo detectar `fake news’ sobre la Iglesia Católica?”

Publicado en Comunicación on line, Facebook, Niños y jóvenes

Facebook Messenger Kids. ¿De verdad era necesario?

Cuando pensé que nada podría ya sorprenderme acerca de las redes sociales y su relación con los niños, va Facebook y anuncia el lanzamiento de su red de mensajería para pequeños ¡de 6 a 12 años! ¿Se nos ha ido la cabeza? Sigue leyendo “Facebook Messenger Kids. ¿De verdad era necesario?”

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Crear una comunidad en redes sociales: nace @AvilaTuitera

¿Qué hacen una periodista, un vigilante de seguridad, un empresario, un cocinero, un policía, una experta en marketing y un experto en cochinillos, desayunando juntos tarta de queso con membrillo? Esto, que puede parecer el inicio de un chiste, es el germen de la mejor experiencia que he vivido últimamente en redes sociales.

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Publicado en Comunicación on line, Internet, Nuevas Tecnologías

Consejos para un ‘Black Friday’ responsable y práctico

(artículo publicado en Tribuna de Ávila)

Lo confieso. Sí, yo también he caído. No es fácil resistirse. Te ponen el cebo … y picas irremediablemente. Sí, yo también estaba esperando el ‘Black Friday’ como agua de mayo. En fin, consumista debilucha que es una. Y es que, si te puedes ahorrar unos eurillos de las compras navideñas, pues mira qué maravilla, ¿verdad? ¿O no?

Lo curioso del caso es cómo hay quien no sabe lo que es una calbotada (por poner un ejemplo de una tradición popular), pero conoce al dedillo cómo se celebra el Día de Acción de Gracias en Estados Unidos, lo del indulto al pavo, el pastel de arándanos, el clásico partido de fútbol americano por la televisión, y por supuesto el ‘Black Friday’ que llega después de todo ello. Las películas de Hollywood nos han inoculado estas tradiciones propias del país de las barras y estrellas. Y nada, como aquí somos muy de celebrar, y de comprar, y de gastar, pues las importamos y las hacemos nuestras. Y el ‘Black Friday’ se españoliza y se multiplica, y vemos reclamos de la ‘Black Week’, de los ‘Black Days’, del ‘Black Month’ … hasta descuentos ‘ pre Black Friday’ he visto este año. Porque ya que nos ponemos, lo hacemos a lo grande. ¿Para qué conformarnos sólo con un día de gangas?

El ‘Black Friday’ llegó a España hace tan solo seis años, en plena crisis económica, precisamente para intentar incentivar el consumo a base de descuentos masivos. Ahora ya ha entrado a formar parte de nuestro calendario, hasta el punto de que ha modificado nuestros hábitos de consumo navideño. Está previsto que más de un 70 % de españoles realice alguna compra en estos días (un 4 % más que el año pasado), y la media del gasto será de 222 euros. El gigante Amazon vendió el año pasado una media de 352 pedidos por minuto durante la jornada. Ahí es nada.

Y esta moda tiene, además, un componente digital muy potente. Debido a nuestras extensas jornadas laborales, nuestro ritmo de vida tan agitado, y las pocas ganas (cada vez menos) que tenemos de guardar colas en los establecimientos, hay una tendencia on line en alza en esta jornada. De hecho, el perfil del consumidor de esta fecha es un usuario plenamente conectado, que se informa y compra desde el ordenador o el teléfono móvil en plataformas como Amazon o Aliexpress, con el consiguiente ahorro de dinero y de tiempo.

Pero lo que podría ser una gran ayuda para quien pretenda ahorrarse dinero adelantando las compras navideñas, no deja de ser una tentación que no solo conviene analizar desde el punto de vista económico y de estrategia de ventas, sino también desde la perspectiva psicológica del marketing emocional. La publicidad en estos días nos dice que todos saldremos ganando: más compras, más baratas, más trabajo en las empresas. Sin embargo, todo consiste en una trampa en la que el consumidor es susceptible de caer en el momento en que deja a un lado valores y necesidades reales y canaliza la compra como un medio para alcanzar la felicidad: la felicidad de poseer objetos.

La intención del marketing de este tipo de campañas es crear mensajes que generen sensación de urgencia para así incitar al consumidor a hacer una compra impulsiva. Ofertas irrepetibles, sólo por un espacio corto de tiempo. Si no lo haces, te arrepentirás de ello. Y claro, al final caemos. Yo la primera, de hecho. La presión publicitaria es tan potente que puede llegar a dificultar que nos paremos a pensar en la necesidad real del producto.

Lógicamente, comprar todos vamos a tener que comprar en Navidad. Algunos más, algunos menos. A priori, no pasaría nada por adelantar un poco esas compras. Pero para evitar caer en estas trampas consumistas, conviene tener en cuenta una serie de consejos, de cara a que nuestros bolsillos no se resientan, no adelantemos la cuesta de enero a diciembre, y seamos unos consumidores más justos y plenamente responsables. Ahí van algunos de ellos:

1.- PLANIFICACIÓN.- Sí, nosotros también podemos hacer nuestra particular carta a los Reyes Magos (la ‘wishlist’ que dicen las ‘it girls’). Haz una lista con los productos que quieras comprar, así como los regalos de cada miembro de la familia. Solo aquello que realmente necesitas o tienes por seguro que vas a regalar. Deja los caprichos para otro momento, y acuérdate de que en sólo unas semanas llegarán las rebajas y también querrás comprar. No despilfarres. Ayuda mucho, también, prever un presupuesto de lo que quieres gastar. Aférrate a él: ni un euro de más de lo que has considerado oportuno.

2.- INVESTIGACIÓN.- Bucea en la Red. Identifica cuáles son esas tiendas donde podrás hacer tu compra según tus prioridades. Revisa sus perfiles sociales. Busca y compara las promociones de unos y otros para encontrar la mejor de todas. Y vigila que las tiendas no hayan subido antes los precios para después hacer el descuento, que suelen hacerlo con demasiada frecuencia. Trabajo de campo muy necesario.

3.- VERIFICACIÓN.- Cuando ya tengas claro qué quieres comprar y dónde quieres hacerlo, asegúrate de la fiabilidad del vendedor, principalmente si es on line. Porque muchas veces esos descuentos maravillosos esconden letras pequeñas no tan maravillosas. Revisa que el producto tenga el IVA, qué política de devoluciones tiene, los gastos de envío y los plazos de entrega, …

Como los Mandamientos, yo voy a resumirlos en dos: cabeza y sentido común. Es hora de comprar … y de ser responsables.

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Los #TontosDelBulo

(artículo publicado en Tribuna de Ávila)

En la era de la postverdad, donde lo verosímil se convierte por la vía rápida en verídico, donde dar a un botón basta para dar credibilidad a algo, crecen los altavoces de rumores y bulos sin sentido. Y WhatsApp se lleva la palma.

Por supuesto, los bulos y las leyendas urbanas existen desde antes de la sociedad de las fake news. Desde el perro de Ricky Martin hasta los cromos con droga que regalaban a las puertas del colegio. Sin embargo, las nuevas tecnologías multiplican y viralizan su efecto en cuestión de segundos. Ahora, los grupos de Whatsapp están desbancando a las redes sociales como potentes altavoces de rumores. Con solo publicar el mensaje en un grupo de familia, de amigos o de trabajo, estamos dándole una difusión tremenda con sólo un golpe de pulgar. Como además nos llegan de personas que conocemos, nos fiamos de su supuesta veracidad, sin apenas plantearnos que pueda ser falso.

Todos estos bulos tienen ciertas características comunes. Son mensajes anónimos, escritos de forma atemporal, que se repiten cada cierto tiempo, con un gancho morboso o alarmante que nos invita a compartir sin dudar; y todos, todos, respaldados en supuestas fuentes oficiales, intentado así darles más credibilidad.

Tenemos, por un lado, los bulos tremendistas, los que se acogen a la visceralidad de nuestro miedo. España en nivel 5 de alerta terrorista, la búsqueda de furgonetas blancas, los desalojos de estaciones de autobuses, secuestros de menores en un parque cercano a nuestro domicilio, las frutas infectadas con el VIH, el Dalsy contaminado, la “banda del perfume”, o los Latin Kings que rajaban la cara de quienes les hicieran una ráfaga con las luces del coche. Todos, absolutamente todos, falsos. Con el mismo denominador común: “me lo ha dicho un amigo que trabaja en la Guardia Civil”, “una fuente fiable del CNI”, “mi primo que trabaja en el SUP”. El resultado es la creación de un estado de alarma permanente, de miedo generalizado, que nos impulsa a querer avisar del peligro a los demás. Cuando, realmente, no nos damos cuenta de que el miedo lo estamos generando nosotros mismos con ese comportamiento tan compulsivo.

De estos dan buena cuenta diferentes entidades y organismos en las redes sociales. Hashtags como #StopBulos, #TontosDelBulo, #NoPiques, son frecuentes en las cuentas de Twitter de Policía y Guardia Civil. También en la archiconocida @malditobulo, que se dedica a dar incluso argumentos que rebaten este tipo de historias. Y también los perfiles de los diferentes VOST, la Asociación Nacional de Voluntarios Digitales en Emergencias, que realizan un encomiable e impagable trabajo de vigilancia en la Red.

Hay también otra variante de los bulos de WhatsApp. Si la primera tocaba nuestro miedo, esta apela a nuestra conciencia. Son los bulos solidarios, los que nos piden ayuda para un precioso fin, como pagar el tratamiento a un enfermo. ¿Quién podría negarse a ello? Esta semana me llegó el último: una foto con un lazo rosa, en la que se aseguraba que por cada diez veces que se compartiera, WhatsApp donaría 1 euro a la investigación contra el cáncer. Ni rastro de qué asociación o quién estaba detrás de esta obra de caridad. Lo que está claro es que la famosa aplicación de mensajería instantánea no lleva a cabo este tipo de acciones, pero si las llevara, se encargaría de anunciarlas a bombo y platillo. No era el caso. Rápidamente fue desmentido por la Policía. Lo más sensato, si lo que quieres es colaborar con una buena causa, es hacerlo desde las cuentas oficiales de las organizaciones pertinentes. Sin trampa ni cartón.

Tenemos también los bulos de los cupones. Mercadona, Lidl, Zara, … Todos nos regalan 500 euros por su aniversario, por ser el Día de la Madre, o qué sé yo. Estas marcas ya han explicado bastantes veces que no realizan este tipo de promociones. Promociones que, por otra parte, además de falsas son peligrosas, pues nos demandarán nuestros datos para poder entregarnos el supuesto premio. Cuidado con ellos.

Y el último bulo del que quería hablar es el bulo religioso. ¡Cuántas veces habrá sido tomada la ciudad iraquí de Qaraqosh, a tenor de las veces que nos dicen cada año que recemos por su invasión a cargo del DAESH! ¡Cuántas veces nos llama (supuestamente) el Papa Francisco a realizar una cadena mundial de oración por Siria, y además nos insisten en que dicha cadena “no debe cortarse”! Y el último, el que revolucionó a todo el mundo hace unos días, que anunciaba y pedía oraciones por el delicado estado de salud de Benedicto XVI, e incluso su muerte; “confirmada”, decían, por su propio secretario (a quien, por cierto, no le hizo nada de gracia que pusieran en su boca palabras que él no había pronunciado). El desmentido que hizo el director de la Sala Stampa de la Santa Sede, Greg Burke, sencillamente brillante: publicaba en su cuenta de Twitter una imagen de Joseph Ratzinger acompañado de dos religiosas con buena apariencia, con la fecha y hora en que había sido tomada. Faltaba el periódico del día para terminar de asimilarlo a las pruebas de vida de los secuestros. Insisto: brillante.

Ante tanto bulo de WhatsApp, ante tanta desinformación, ¿qué podemos hacer? Lo primero de todo, desconfiar. Esta semana decía un colega periodista que más del 90 % de los mensajes que nos llegan por WhatsApp son falsos. Así que estemos ojo avizor con ellos antes de darle al botón de reenviar. Lo segundo, si desconfiamos de su fiabilidad, recurrir a las fuentes oficiales. Sí, puede ser un tanto engorroso y nos lleve algo de tiempo, pero es la única manera. Y lo tercero, consultar los medios de comunicación tradicionales: si la noticia de la que nos hablan (especialmente si es relevante o afecta a nuestra seguridad) es cierta, ten por seguro que ellos la publicarán; si no lo hacen, ahí tienes la respuesta.

Otro tema que nos daría para otro debate es cuando los propios medios “se tragan” también ellos los bulos, y terminan vendiéndonos que las flatulencias de los hipopótamos cántabros mandan a turistas al hospital … Pero esto ya es, efectivamente, otro tema … más pestilente. En todos los sentidos.