Publicado en Iglesia, Niños y jóvenes

Cómo organizar una Comunión y no perder la cabeza (ni el bolsillo)

Me ha tocado. Este 2018 es el año en que mi hija mayor recibirá su Primera Comunión. Y ahí estamos, inmersos en preparativos en espera de que llegue el gran día. Siempre pensé que cuando se acercara este momento, tendría las ideas muy claras con respecto a qué hacer o cómo enfocar este acontecimiento según mi forma de pensar. Sin embargo, con el paso de los meses, me veo en ocasiones arrastrada por la corriente social, sin saber muy bien cómo.

Por eso, sirva este texto también como un cierto grado de desahogo personal, de reflexión, de reiniciarme. Para intentar no perder demasiado la cabeza, ni el bolsillo.

Quizá alguien ha empezado a leer este artículo pensando que le iba a aportar ideas para hacer un candy bar muy ‘cuqui’, o qué regalitos son más adecuados para los invitados. Lo siento,estas líneas no van precisamente por ese camino. Sigue leyendo “Cómo organizar una Comunión y no perder la cabeza (ni el bolsillo)”

Anuncios
Publicado en Iglesia, Periodismo, Redes Sociales

Fake news’: cuando mentir se convierte en un arte

“Una mentira puede haber recorrido la mitad del mundo mientras la verdad está poniéndose los zapatos”. Cuando Charles Spurgeon pronunció esta frase sentó cátedra, sin saberlo, sobre uno de los asuntos más controvertidos en los últimos años: el fenómeno creciente de las ‘fake news’.

Sigue leyendo “Fake news’: cuando mentir se convierte en un arte”

Publicado en Iglesia, Youtube

#ÁvilaYoutuber: evangelizar a través de vídeos tiene futuro

Un día, hablando con mi colega Antonio Moreno sobre la incomprensión que a veces encontramos con nuestra presencia en redes sociales, me comentó algo que se me ha quedado grabado a fuego: “a Santa Teresa también la consideraron un poco friki en su época y recibió muchos palos. ¿Tú quieres ser santa o reconocida?”. Plaf. Se cayeron todos mis esquemas. Sigue leyendo “#ÁvilaYoutuber: evangelizar a través de vídeos tiene futuro”

Publicado en Comunicación on line, Iglesia, Redes Sociales

¿Cómo detectar `fake news’ sobre la Iglesia Católica?

Ni la Iglesia va a pedir un certificado de virginidad para poder casarse, ni el Papa sale del Vaticano cada noche camuflado de “cura raso”, ni el Obispo de Albacete se llama Fernando Hierro, y mucho menos ha dicho que la homosexualidad “se cura a base de hostias” (sic). Quienes trabajamos en la comunicación de la Iglesia nos enfrentamos cada semana a este tipo de desinformaciones malintencionadas. Y es que los bulos son el pan nuestro de cada día, valga la sacra expresión en este contexto. Sigue leyendo “¿Cómo detectar `fake news’ sobre la Iglesia Católica?”

Publicado en Comunicación on line, Facebook, Iglesia, Instagram, Internet, Lenguaje, Nuevas Tecnologías, Twitter, Youtube

Francisco. El Papa 2.0

(artículo publicado en Tribuna de Ávila)

Soy muy fan de este Papa. Y la razón es obvia: sabe comunicar. Si hay algo que le  caracterice es su capacidad para llegar a la gente, para hacer su mensaje fácil y accesible a todo el mundo. Tanto, que incluso los más alejados de la vida de la Iglesia suelen hacerse eco de sus discursos. Desde el mismo día de su elección, Bergoglio supo respaldar sus palabras con acciones. Es un gran y potente comunicador.

Y el Papa, que es muy sabio, sabe aprovechar como nadie las nuevas potencialidades que brindan las nuevas tecnologías. Cabalgando al ritmo de los tiempos, el Pontífice está on line, potenciando su presencia en las redes sociales hasta el punto de haberse convertido en “un auténtico fenómeno mediático”, como le ha calificado la revista Forbes. Veamos por qué.

TWITTER

Si bien es cierto que la cuenta de Twitter la heredó de su antecesor Benedicto XVI, el llamado “efecto Francisco” ha logrado batir récords. Su primer tuit hizo que @Pontifex llegara a sumar hasta 10.000 seguidores a la hora. Y, desde entonces, no ha hecho más que crecer hasta sobrepasar los 12 millones de seguidores. Tiene 9 cuentas en 9 idiomas, incluido en latín (la cuenta en español supera con creces los 13 millones y medio de followers) y sus mensajes se llegan a retuitear hasta 40.000 veces.

No en vano, nos encontramos ante el usuario de Twitter con más influencia en la red de microbloging, con más de 10.000 retuits por cada mensaje solo en su cuenta en español. Según se ha señalado en varios estudios, el Papa es el líder internacional más influyente en Twitter, por delante incluso de Donald Trump, que aunque tiene más seguidores, sus mensajes no son tan retuiteados como los del Papa Francisco.

Quienes más comparten sus mensajes son los jóvenes. Lógico, si tenemos en cuenta que son quienes más utilizan esta red social. Especialmente significativos han sido los tuits que publica el Pontífice tras aparecer una nueva Encíclica, desgranando poco a poco, en tan solo 140 caracteres, lo esencial de su mensaje. Así lo hizo, por ejemplo con “Laudato Si”, cuyos tuits fueron muy comentados incluso por tuiteros del mundo de la política.

INSTAGRAM

“Rezad por mí”. Con este simple mensaje publicado en 9 idiomas distintos, que recordaba lo que dijo en sus primeras declaraciones tras asumir el Papado en 2013, y acompañado de una foto arrodillado mientras oraba, inauguraba el Papa su cuenta de Instagram, la red social de fotos por excelencia. El día de su puesta de largo, el Prefecto de la Secretaría de las Comunicaciones de la Santa Sede, Darío Viganó, explicaba que la intención de esta nueva presencia mediática era “ayudar a contar el pontificado a través de imágenes. La intención es darle prioridad a los detalles, a esos aspectos que transmiten el mensaje de cercanía e inclusión que cada día Francisco tiene para con los demás”. En sus primeros pasos estuvo acompañado del propio fundador de la red social, Kevin Systrom, quien se mostraba gratamente sorprendido: “ver al papa Francisco publicar hoy su primera foto en Instagram fue un momento increíble. ¡Francisco, bienvenido a la comunidad de Instagram! Tu mensaje de humildad, compasión y misericordia dejará una marca duradera”.

De nuevo, el “efecto Francisco” llegó como un huracán. Sólo veinte minutos después de su lanzamiento ya contaba con 10.000 seguidores. Tras publicar la primera imagen fue capaz de sumar más de 55.000 seguidores. En menos de 12 horas consiguió un millón más. Algo que a David Beckham le costó 24 horas (por poner un ejemplo de alguien muy influyente en esto de las redes). A día de hoy llega a los cuatro millones y medio de seguidores. Entre las imágenes que publica se incluyen también simpáticos videos con familias y niños. Pero, sobre todo, muchos gestos de cercanía y misericordia del Papa. El poder de la imagen completa a la fuerza de la palabra. Un gran acierto.

YOUTUBE

Sí, el Papa también es ‘youtuber’. Bueno, no es que se ponga en su habitación de Santa Marta a grabarse con una webcam. Desde hace un tiempo, el canal “El video del Papa” muestra cada mes un video que difunde las intenciones mensuales de oración del Pontífice sobre muy diversos temas: la familia, los agricultores, los artistas, los refugiados,… Es una iniciativa que de momento está funcionando a la perfección, por su calidad, su esmero y la belleza de sus imágenes, acompañadas de la voz y presencia del propio Papa.

OTROS MEDIOS

Hay una anécdota que ilustra a la perfección la relación del Santo Padre con esta nueva presencia mediática y nuevas formas de comunicarse. A bordo de un vuelo papal, una periodista de la agencia Efe le preguntó qué pensaba de los selfies, el Papa soltó una gran carcajada y dijo: “¿Que qué pienso? Es otra cultura. Me siento un bisabuelo. Hoy, un policía grande, tendría unos 40 años, me ha dicho: me hago un selfie. Y le he dicho: pero tú eres un adolescente… Sí, es otra cultura, pero la respeto”. La respeta tanto que nunca se niega a hacerse una autofoto con quien se lo solicita.

¿Y EL FUTURO?

Gustavo Entrala, responsable de la Agencia 101 (que está detrás de la cuenta de @Pontifex) adelantaba hace un año que “además de las cuentas que ya existen en Instagram, se están haciendo pruebas muy preliminares en Snapchat”. Incluso en alguna ocasión, el propio Entrala confirmaba un cierto avance para una posible presencia papal en Facebook, que todavía no se ha producido. La barca de Pedro navega, ahora más que nunca, por el ciberespacio.

Publicado en Iglesia, Niños y jóvenes, Nuevas Tecnologías, Youtube

¿Videojuegos para enseñar Religión? ¿Por qué no?

artículo publicado en Tribuna de Ávila) 

Le conocí por casualidad hace un par de años. Virtualmente hablando. Me encontré en Twitter con aquel a quien llamaban “el cura rapero” por pura curiosidad. Poco a poco descubrí que, además de transmitir la fe a través del rap, tenía un especial interés en la evangelización digital y en la innovación educativa. Detrás de @smdani se encuentra Daniel Pajuelo, sacerdote marianista. Ingeniero informático para más señas. Y, a mi juicio, el creador de una de las propuestas más rompedoras que he podido escuchar en años: introducir Minecraft en clase de Religión.

Para neófitos en la materia: ‘Minecraft’ es un videojuego que arrasa sobre todo entre niños de 8 a 12 años. Se trata de un mundo virtual, con sus propias reglas, en el que el objetivo último es construir, edificar, crear. Un juego que, en definitiva, permite promover la creatividad de estos niños, que en esas edades está más a flor de piel que nunca.

Daniel constató lo complicado que es hoy en día que los jóvenes te escuchen, que conecten, que te sigan. En su afán por fomentar esa indispensable relación entre el maestro y el alumno, investigó qué podría interesar a los jóvenes de hoy en día para conseguir captar su atención. Así constató la locura que existía con este juego. En verano de 2015, su sobrino de seis años le enseñó a jugar y le descubrió todo un mundo de posibilidades. Fue entonces cuando, como  si de un dibujo animado se tratara, a Daniel se le encendió una bombilla cargada de ideas, pues se dio cuenta de la capacidad del juego para llamar la atención, para canalizar su creatividad, y para crear todo un mundo a partir de la subjetividad del propio niño.

Con gran ilusión se puso a trabajar con una programación que permitiera adaptar parte del contenido del videojuego al currículo de Religión de 1º de ESO. … y surgió el bombazo. Imagino la cara del director de su colegio cuando le hizo esta propuesta …

Porque, a priori, ¿qué tiene que ver ‘Minecraft’ con la clase de Religión? Algunos pueden pensar que un videojuego, más que enseñar, lo que hace es entretener y distraer. Por eso el planteamiento debe ser otro: crear un proyecto con varias áreas, y una de ellas es la construcción de un templo católico. Así de simple, así de llamativo. De esta forma, los alumnos conocen los elementos que existen en las iglesias y ermitas, saben su significado y por qué están ahí. “Y es importante porque, a través del conocimiento, podemos dar un salto al respeto hacia la cultura cristiana y comprender su impacto en la sociedad”, cuenta Daniel.

El proyecto comienza con la explicación teórica en clase, seguida de una excursión a una iglesia, donde los alumnos deben entrevistarse con el párroco para tomar sus propios apuntes sobre aquellos elementos que ven en persona. Después plasman en papel un boceto de la que será su construcción … ¡y comienza el juego! Por parejas construyen el templo, y al final graban un ‘gameplay’: un pequeño video en el que ellos mismos explican en Youtube cómo juegan y cómo han desarrollado su proyecto. Implica también, por tanto, un desarrollo de las competencias lingüísticas y comunicativas del alumno. Todo un acierto.

Y toda una revolución. La propuesta de Daniel causó tanta expectación, que hasta Microsoft ha llegado a interesarse por el proyecto. De hecho, el CEO mundial de la compañía visitó el colegio en Madrid el pasado año, lo cual supuso todo un acontecimiento para la comunidad educativa del centro y un espaldarazo a la revolucionaria idea de Daniel. “Quedó muy impactado, y nos habló la de importancia de la educación que busca innovar para cambiar el mundo. Incluso comentó entre sus empleados que había tenido una nueva visión de Microsoft, no sólo como una empresa que genera útiles para la sociedad actual, sino que es capaz de conciliar lo más tradicional con lo más moderno”. Es la conclusión a la que llegó uno de los peces gordos mundiales de la tecnología al ver este proyecto en la clase de Religión de un colegio de Madrid, en una asignatura que muchas veces se infravalora, pero que tiene tantas posibilidades como queramos otorgarle.

Y de la clase de Religión … a Colombia. Porque Daniel ha participado en un hermanamiento pedagógico entre su colegio y un orfanato de niños discapacitados en Bogotá, a través del videojuego ‘Minecraft’. Chicos que están postrados en cama, muchos con parálisis importantes. Han adaptado las máquinas para que pudieran acceder al juego: juegan a ‘Minecraft’ con los pies o con sensores que detectan el movimiento de los ojos. “Los que tienen discapacidades mentales les ayuda a tener habilidades cognitivas y los que están en riesgo de exclusión social mejoran sus conocimiento del mundo digital”. Al final, lo que consiguen es que tengan contacto con otros chicos, tener relaciones sociales a través del propio ‘Minecraft’. Un proyecto que ya es una realidad desde el pasado verano, y que se ha bautizado como “Ciudad esperanza”.

Y esto es, simple y llanamente, innovar. Abrir las puertas a todas las posibilidades que ofrece la tecnología. También en la clase de Religión, por supuesto. Porque la tradición jamás estará reñida con la modernidad. El mensaje sigue siendo el mismo, pero se trata de adaptarse a los tiempos, de conectar, de enganchar, de ser capaces de interesar. Y Daniel, @smdani, lo ha conseguido.

Publicado en Iglesia, Política, Televisión

De Misas y televisiones

(artículo publicado en Tribuna de Ávila) 

“- España es un Estado jedi.

– ¿Ah, sí? ¿Dónde lo pone?

– Ahí, en el mismo párrafo que dice que es un Estado laico”

Es un chascarrillo que publicaba hace unos meses mi buen amigo Txomin para hablar de laicismo, laicidad y aconfesionalidad. Tres términos similares, pero con matices bien distintos. Una gracieta que sirve para ilustrar el pretendido debate que ha querido poner sobre la mesa los amigos de Podemos, acerca de la conveniencia de suprimir las Misas en TVE.

Suprimir las Misas. Porque, dice Iglesias, “nuestro país es un Estado laico”. Ya siento contradecirle. Nada más fácil que leer los primero párrafos de la Constitución para darse cuenta del error. Más bien somos un Estado aconfesional, en el que ninguna confesión tiene carácter estatal. No es lo mismo. Yo sé que le gustaría que España fuese un Estado laico, señor Iglesias. Mucho mejor si fuese plenamente laicista, ¿verdad? Pero la realidad es que, a día de hoy, con la ley en la mano, no lo es. Ni lo uno, ni lo otro.

Suprimir las Misas en televisión, quieren. La liturgia católica. Del resto de espacios religiosos, ni mú. Porque sí, también se emiten en La 2 cada domingo programas de las confesiones judía, musulmana, protestante. Incluso podrían emitir sus ritos, si así lo propusieran, pues es potestad de cada confesión decidir los contenidos que ellos mismos sacan en antena. Que las Misas televisadas en una cadena pública no son un privilegio de la Iglesia católica es un hecho penamente constatable. ¿Que sus espacios cuentan con más duración que otras confesiones? Cierto, pues se valora según el porcentaje de implantación de cada credo en el país. ¿Dónde está el problema?

Ellos, los de Podemos, aducen que estos espacios incitan al odio, que emiten “pensamientos propios de la Edad Media”. Evidentemente, son opiniones de quienes no han ido a Misa desde hace mucho, ni saben lo que en ella se puede decir o hacer. ¿O quizá la señorita Montero o el señor Echenique son parte de ese porcentaje respetable de audiencia que conectan el domingo con “El Día del Señor”? Porque, para emitir ciertos juicios, algo habrán tenido que escuchar de primera mano. ¿O no? Hablar de oídas es dañino e injusto. Y falta a la verdad.

Y no entienden lo que significa el servicio público que una televisión como TVE puede y debe hacer. Una televisión que está al servicio de todos los españoles. De todos. Sin excepción. De los de izquierdas y de los de derechas. De los ateos, pero también de los católicos. De los que van a Misa, y de los que no van, pero también de los que no pueden ir por enfermedad. La Misa televisada no es un programa al uso, un “reality de la fe”: no sólo se ve, sino se participa en ella, formando parte de una gran familia común. Y, aquellos católicos que, por lo que sea, no puedan acercarse a una iglesia, tienen derecho a disponer de ello. También por un canal público.

Televisión Española tiene dos canales generalistas con una clara vocación de servicio. Es una televisión que pagamos todos los españoles. Y no hay que olvidar, amigos de Podemos, que los católicos también pagamos religiosamente nuestros impuestos (nunca mejor dicho).

Y ojo, pues si es un problema de distribución de impuestos públicos, deberíamos someter a votación popular todo aquello que quieren los contribuyentes que se financie o no con su dinero. Quizá no quieran las Misas televisadas, podría ser. Pero más de uno se podría llevar un cierto sustillo con otras partidas que a muchos no nos gustan que se lleven a cabo con nuestros impuestos. La diferencia es que algunos entendemos que en democracia debe haber cesiones y concesiones por el bien común, el bien social, aunque no estemos de acuerdo.

Si no es una cuestión de audiencia, si no es una cuestión de privilegios, ¿por qué quieren defenestrar uno de los programas más antiguos de TVE? Quizá el interés no esté realmente en salvaguardar la identidad y la pluralidad de la televisión pública (que no estatal). Quizá los que claman por evitar supuestos contenidos de odio lo que consiguen es despertar soterrados enfrentamientos ‘guerracivilistas’, anticlericales, ‘quemacuras’. No creo que esto sea la cultura de la bondad que quieren, supuestamente, promover.

Por eso, más allá de diatribas sobre lo que debe o no emitir la televisión de todos los españoles (de todos, sin excepción), seamos un tanto críticos para saber discernir la ideología, los planteamientos y las intencionalidades que subyacen detrás de una propuesta que, sinceramente, no creo que sea la mayor preocupación existente en nuestro país en este momento. Y, mientras tanto, para los que no comulgan ni en Misa ni con la Misa, les recomiendo poner en práctica el ejercicio más democrático de todos: el del mando a distancia. Prueben a cambiar de canal los domingos por la mañana. Pero déjennos al resto que podamos seguir practicando nuestras creencias de forma libre. Respeto, lo llaman.